Blog de gabrielmulieri

La cadenita

"Era una noche fría en una lejana playa, él estaba sentado contemplando el paisaje... mirando las olas romper... las estrellas... esperando una señal que le dijera que no todo estaba perdido...ya no recordaba cuantas latas de cerveza había tomado... ni cuantos cigarrillos había fumado... pero algo llamo su atención... en la arena algo destelló... se paró, camino hacia allí, prendió la linterna de su celular ( en esa playa lejana para lo único que servía el celular era de linterna ), vio que algo brillaba a metal... se arrodilló a recogerlo... era una cadenita de acero quirurgico ( asi le dicen, les aseguro que si fuesen de acero quirurgico jamas se romperian ) con una medalla de San Judas. 

Le pareció extraño,  no estaba rota, pensó que quizá alguien se la quito para meterse al mar y la olvidó... Pero luego reflexionó, quien se la quitaría siendo esta de acero si el mar no la afecta... volvió a su sitio donde estaba contemplando las estrellas, se sentó y volvió a mirar la medalla, algo en ella le parecia familiar... pensó que ya había bebido mucho y se estaba poniendo sentimentaloide, que quizá sólo la había visto en alguna joyería y no lo recordaba...

Sin embargo algo en su cabeza le decía que ya la había visto antes... busco y busco en su cabeza y nada.

Suspiró, dándose por vencido... volvió a mirarla; -que es lo que escondes?- le susurró, giro la medalla en sus dedos como lo hacen los jugadores de poker son las fichas.

En uno de esos giros notó que algo estaba grabado al dorso de la medalla... estaba por prender nuevamente la linterna de su celular... cuando una estrella fugaz iluminó el cielo... en ese instante pudo ver claramente que el grabado eran iniciales...y no iniciales no familiares para él; eran SUS iniciales... un frio recorrio su espalda... la cadenita junto con la medalla cayeron en la arena; un recuerdo vino a su mente como un relámpago... esa cadenita habia sido suya en la juventud y se la había regalado a su padre una vez que este enfermó... su padre le habia dicho que se la devolvería cuando muera ya que la heredaria nuevamente... y él haciendo un chiste para quitarle dramatismo a la situación había dicho riendo - y si yo muero antes me la devuelves eh?, que me hará falta en el infierno, jua! -.

Miró al cielo... recordó que una vez divagando con un amigo le contó su versión del infierno...: 

Un sitio frío, con el mejor de los paisajes pero de noche y solo, sin haberle encontrado sentido a nada.

Gritó buscando ayuda y nada... 

Corrió pero siempre arribaba al mismo sitio.

Una lagrima rodó por su mejilla... no por estar muerto... no por estar en su infierno... sino por no haber podido despedirse. 

No del modo de quien sabe que no volverá, sino del modo en que se despide quien no lo sabe, pero deja un pedazo de corazón en cada beso o abrazo, esos que hacen que quien los reciba se sienta importante en la vida del otro... 

Y él, él hacia tiempo que había dejado de sentir que lograba ese sentimiento en sus seres queridos."

Como verán está no fue una historia feliz. Mi objetivo es que quien lea esto reflexione.

Quizás mañana sea tarde para besar o abrazar a tus abuelos, a tus padres, a tus hijos, a tus nietos, a tus amigos, a tu pareja, a tu mascota.

Quizás lo que digan los otros no sea tan importante y demostrar amor no sea tan avergonzante como creen, a veces ni los besos, ni los abrazos, ni las palabras, nos parecen necesarias, porque total..."el otro ya sabe lo que lo quiero" y a veces es así. Pero otras... otras veces, ya es tarde... y de nada sirve hablar desde el cielo o infierno según sus gustos... Y de nada sirve hablarle a una tumba, limpiar un nicho o acariciar un jarrón de cenizas...


Gracias por leerlo, si les sirvió o creen que le servirá a alguien...compartanlo quizá alguien lo necesite.


Gabriel Mulieri

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