Blog de gabrielmulieri

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La cadenita

Escrito por gabrielmulieri 11-03-2018 en Historias. Comentarios (0)

"Era una noche fría en una lejana playa, él estaba sentado contemplando el paisaje... mirando las olas romper... las estrellas... esperando una señal que le dijera que no todo estaba perdido...ya no recordaba cuantas latas de cerveza había tomado... ni cuantos cigarrillos había fumado... pero algo llamo su atención... en la arena algo destelló... se paró, camino hacia allí, prendió la linterna de su celular ( en esa playa lejana para lo único que servía el celular era de linterna ), vio que algo brillaba a metal... se arrodilló a recogerlo... era una cadenita de acero quirurgico ( asi le dicen, les aseguro que si fuesen de acero quirurgico jamas se romperian ) con una medalla de San Judas. 

Le pareció extraño,  no estaba rota, pensó que quizá alguien se la quito para meterse al mar y la olvidó... Pero luego reflexionó, quien se la quitaría siendo esta de acero si el mar no la afecta... volvió a su sitio donde estaba contemplando las estrellas, se sentó y volvió a mirar la medalla, algo en ella le parecia familiar... pensó que ya había bebido mucho y se estaba poniendo sentimentaloide, que quizá sólo la había visto en alguna joyería y no lo recordaba...

Sin embargo algo en su cabeza le decía que ya la había visto antes... busco y busco en su cabeza y nada.

Suspiró, dándose por vencido... volvió a mirarla; -que es lo que escondes?- le susurró, giro la medalla en sus dedos como lo hacen los jugadores de poker son las fichas.

En uno de esos giros notó que algo estaba grabado al dorso de la medalla... estaba por prender nuevamente la linterna de su celular... cuando una estrella fugaz iluminó el cielo... en ese instante pudo ver claramente que el grabado eran iniciales...y no iniciales no familiares para él; eran SUS iniciales... un frio recorrio su espalda... la cadenita junto con la medalla cayeron en la arena; un recuerdo vino a su mente como un relámpago... esa cadenita habia sido suya en la juventud y se la había regalado a su padre una vez que este enfermó... su padre le habia dicho que se la devolvería cuando muera ya que la heredaria nuevamente... y él haciendo un chiste para quitarle dramatismo a la situación había dicho riendo - y si yo muero antes me la devuelves eh?, que me hará falta en el infierno, jua! -.

Miró al cielo... recordó que una vez divagando con un amigo le contó su versión del infierno...: 

Un sitio frío, con el mejor de los paisajes pero de noche y solo, sin haberle encontrado sentido a nada.

Gritó buscando ayuda y nada... 

Corrió pero siempre arribaba al mismo sitio.

Una lagrima rodó por su mejilla... no por estar muerto... no por estar en su infierno... sino por no haber podido despedirse. 

No del modo de quien sabe que no volverá, sino del modo en que se despide quien no lo sabe, pero deja un pedazo de corazón en cada beso o abrazo, esos que hacen que quien los reciba se sienta importante en la vida del otro... 

Y él, él hacia tiempo que había dejado de sentir que lograba ese sentimiento en sus seres queridos."

Como verán está no fue una historia feliz. Mi objetivo es que quien lea esto reflexione.

Quizás mañana sea tarde para besar o abrazar a tus abuelos, a tus padres, a tus hijos, a tus nietos, a tus amigos, a tu pareja, a tu mascota.

Quizás lo que digan los otros no sea tan importante y demostrar amor no sea tan avergonzante como creen, a veces ni los besos, ni los abrazos, ni las palabras, nos parecen necesarias, porque total..."el otro ya sabe lo que lo quiero" y a veces es así. Pero otras... otras veces, ya es tarde... y de nada sirve hablar desde el cielo o infierno según sus gustos... Y de nada sirve hablarle a una tumba, limpiar un nicho o acariciar un jarrón de cenizas...


Gracias por leerlo, si les sirvió o creen que le servirá a alguien...compartanlo quizá alguien lo necesite.


Gabriel Mulieri

La cuchara

Escrito por gabrielmulieri 11-03-2018 en Historias. Comentarios (0)

Hoy hace un calor casi insoportable, el ventilador además de emitir un ruido molesto, no emana esa brisa fresca para la cual fue diseñado, sino que emite un viento similar al Zonda pero sin polvo.

Estaba tomando un café, contradicciones de la vida, no sería el mejor clima para hacerlo, pero el café solo con un cigarrillo es como el elixir de quien escribe y recordé algo curioso que me sucedió está semana.

Paso a contarles...

Estaba en el pañol de la obra buscando vaya a saber qué, cuando de pronto escuché:- Chssss! Chssss!- miré para donde venia el chistido y sólo había una cuchara de albañil sobre una estantería... me sorprendí y me dije en voz alta: -basta de tanto café, te está afectando-, no termine de decir eso que la cuchara me contesto: - No es el café, los objetos también hablamos solo que los humanos no saben escuchar-. Quedé petrificado y como quien sabe que lo que está sucediendo no es posible le contesté: - y entonces porque yo te puedo escuchar?-

Ella respondio: - porque tengo algo que contarte y sé que serás mi medio para que los humanos, conozcan mi historia-, resignado a qué estaba alucinando dije: - bueno a ver, que historia tenes para contarme?-, a lo que ella respondio: - Muy bien! Pero no me interrumpas y promete que se la contarás a los humanos-, ya como quien sale sin paraguas un día de lluvia, quería que la alucinación termine, por lo que le contesté: - sin interrupciones y haré lo que me pides-, a lo que ella suspiró aliviada y dijo:- bueno, aquí voy... Yo soy hija de un herrero y un carpintero, mis padres me hicieron lo que soy y por mucho tiempo estuve en esta estantería, hasta que un día un joven de nombre Fermín que trabajaba de ayudante le dieron la oportunidad de ascender y comenzar a revocar... ese día fue el segundo día más importante de mi vida, por fin cumplía con mi cometido... Así fue que salimos Fermín y yo en busca de realizar nuestra tarea, no te voy a mentir al principio él era muy torpe con sus manos pero con el pasar de los días, íbamos mejorando nuestra labor, me trataba con tanto cariño... me limpiaba como si fuese un objeto invaluable... en correspondencia si el balanceaba de más su mano para revocar, yo me balanceaba en sentido contrario, de modo que nuestra labor fuese perfecta... pasábamos mucho tiempo juntos, ya no me dejaba en la estantería, me llevaba a todos lados con él, en su bolso, hasta compartio algun viernes una cerveza conmigo... utilizando mi cuerpo para destaparla... a veces me hablaba y me contaba sus tristezas y sus pasiones, teníamos una gran relación... yo era feliz junto a él y él era feliz con nuestra labor... pasaron los años... sus manos se hicieron más ásperas pero siempre me cuidaba con el mismo esmero... hasta que un día...un día me dejó nuevamente en la estantería con lágrimas en los ojos... no te mentiré yo también lloré... pero el tiempo paso y el dolor fue menguando... un día llego otro joven que al igual que Fermin empezaba a hacer sus primeras armas en albañileria... te confieso que al principio no lo ayude en nada pero luego... me di cuenta que de nada valía resistirme a mi sentido aquí y comencé una nueva relación con él, su nombre es Pedro, y aunque no me lleva en su bolso como lo hacía Fermín me trata con mucha dulzura... el otro día sucedió algo mágico, estábamos revocando con Pedro cuando escuché una voz que daba indicaciones y me resultó familiar, cuando volteamos con Pedro... A que no sabes quien era?... sí era Fermín, ahora es arquitecto... tendrías que haberlo visto... tan bien vestido y tan simple a la vez... mi alegría fue inmensa cuando vi su progreso... y a que no sabes... me reconoció y le dijo a Pedro que me cuide mucho, que yo era la razón por la cual el pudo cumplir su sueño... ese... ese fue el día más feliz de mi vida.... Esta es mi historia y no se como te llames, pero cuentala a los humanos... tenes la capacidad para hacerlo... y quizá algún día está historia llegue a oídos de Fermín y sepa que el amor ha sido reciproco-.

La miré como para acariciarla y le pregunté:- puedo?-. No me contestó. Justo ingresó al pañol alguien a buscar algo y se fue. Me volvi a ella y ya no estaba ahí...

Pero como en mi vida trato de cumplir con mi palabra, ya que es el bien más preciado que tengo... he aquí su historia.

Y como si fuese una revelación ese mismo día viendo un vídeo de Bucay, escuche la siguiente frase: 

"Él verdadero amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es".


Gabriel Mulieri


Como siempre muchas gracias a quien se tomó el tiempo de leerlo, si les gustó compartanlo quizá, sólo quizá haya un Fermín esperandolo...

El abuelo

Escrito por gabrielmulieri 11-03-2018 en Historias. Comentarios (0)

"Había una vez un niño al que su abuelo lo sentaba en un banquito pequeño de madera que el mismo habia hecho, y mientras trabajaba con las gubias y los formones sobre la madera haciendo tallados, le contaba historias de su tierra natal. 

El niño maravillado por las historias, imaginaba los paisajes, los sonidos, los aromas y vivía cada una de ellas como una película... gracias al pormenorizado detalle de la narración de su abuelo. 

El niño lo único que no comprendia era que desde esa perspectiva (sentado en el banquito pequeño ) cual era el objeto de raspar y raspar madera dejando caer virutas... Ya que desde su perspectiva la madera no se había modificado en absoluto.

Un día tomó coraje y le pregunto al abuelo, - Abu porque te pasas horas raspado la madera si siempre está igual? -

El abuelo lo miro con ternura, lo alzó en brazos y le dijo - Mira esto es lo que hago con la madera, lo que sucede es que desde allí no lo logras ver - el niño miro maravillado el paisaje tallado en la madera que ilustraba la historia que acaba de escuchar de parte de su abuelo... - recuerda hijo (siempre lo trato como tal), los puntos de vista cambian según donde tu estés mirando- dijo el abuelo.

El niño se repitió así mismo la frase de modo de recordarla... pero era tan pequeño que pronto la olvido.

El niño creció se hizo un joven.... el abuelo murió.. Y el joven viajó a la tierra del abuelo a conocerla... cuán grata fue su sorpresa al llegar al pueblito de su abuelo... cada paisaje era como su abuelo lo había descripto... ese día...... ese día entendió el sacrificio que hizo su abuelo al dejar su amada tierra y finalmente recordó la frase que se había esforzado por memorizar año atras.

Cuentan que han pasado años desde esa visita.

Cuentan que ese día el joven se transformó en hombre.

Y cuentan también que cuando el hombre tiene alguna adversidad, mira al cielo como cuando era un niño sentado en el banco pequeño viendo caer virutas... Y confía en que algún dia, a su momento, ni antes ni después, se reunirá con su abuelo en el cielo y le podrá mostrar la obra maestra que él talló en la tierra... le podrá mostrar su vida."


Como siempre gracias por tomarse el tiempo de leerlo.


Este cuento es una adaptación de mi autoría del cuento "El bordado de dios"


En honor a Don Raúl Fernández Romero

Gabriel Mulieri